Historias reales
«Ya no me imagino mi vida sin esto»
Conversamos con Marcela, de 52 años, sobre cómo pasó del miedo a la tecnología a usar la inteligencia artificial todos los días.

Entrevista
Marcela, 52 años
Dueña de una pastelería en Ñuñoa, Santiago
«Pensaba que la tecnología no era para mí. Hoy la uso para mi negocio, para hablar con mi familia y hasta para inventar recetas nuevas.»
- ¿Cómo era tu relación con la tecnología antes de los cursos?
- Me daba pánico. Tengo una pequeña pastelería en Ñuñoa y todo lo hacía a mano: los pedidos en un cuaderno, las cuentas en una calculadora. Cuando escuchaba "inteligencia artificial" pensaba que era cosa de ingenieros y de gente joven. Me daba miedo apretar algo y echar a perder el computador.
- ¿Qué te hizo animarte a dar el paso?
- Mi nieto me dijo: "abuela, tú puedes". Me anoté en la asesoría gratuita pensando que iba a pasar vergüenza, pero me recibieron con una paciencia enorme. Me recomendaron partir desde cero y eso me dio tranquilidad.
- ¿Cómo fueron las primeras clases?
- Éramos un grupo chico y nadie se burlaba de nadie. Me explicaban todo con ejemplos de la vida diaria. La primera vez que le pedí a la IA que me ayudara a escribir un mensaje para mis clientes, casi lloro de la emoción. Lo hice yo sola.
- ¿Qué ha cambiado en tu día a día?
- Muchísimo. Ahora hago mis pedidos desde el celular, preparo mis listas de compras y le pido ideas de recetas nuevas. Con mi familia hacemos videollamadas todos los domingos, y mi nieto dice que ahora la que le enseña soy yo. En el negocio me ahorro como dos horas al día.
- ¿Qué le dirías a alguien que tiene miedo de partir?
- Que no se quede con las ganas. Yo pensé que ya era tarde y no lo era. Si yo pude, cualquiera puede. Y te lo digo de corazón: ya no me imagino mi vida sin esto.


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